El Athletic Bilbao se enfrentó a una dura jornada en San Mamés, donde perdió 3-1 ante el Sevilla. La partida se vio marcada por una tarjeta roja temprana: Yuri fue expulsado en el minuto 11 tras una carga directa que dejó a Miguel Sierra en la boca de gol. El árbitro, César Soto Grado, sancionó la falta y la expulsión, lo que dejó al Athletic con diez hombres durante gran parte del encuentro.
El Sevilla aprovechó la ventaja numérica para abrir el marcador. En el minuto 14, Oso anotó el primer gol del equipo andaluz, seguido de un segundo en el minuto 50 por Chidera Ejuke. Apenas seis minutos después, en el minuto 56, Isaac Romero añadió un tercer gol, dejando al Athletic con una desventaja de 0-3. A pesar de la presión, el Athletic logró marcar en el minuto 69 cuando Aitor Paredes puso el único gol de su equipo.
El ambiente en San Mamés fue tenso desde el inicio. Los aficionados del Athletic mostraron su descontento con una mezcla de pitadas y aplausos, mientras que el estadio se convirtió en un escenario de tensión y frustración. La presencia de Unai Simón, Nico Williams, Laporte y Luis de la Fuente en la grada añadió un elemento de nostalgia y expectativa.
Durante el descanso, el wifi del estadio dejó de funcionar, lo que provocó que los televisores de la sala de prensa se quedaran en negro. Se especula que el corte pudo haber sido causado por el estrés de la multitud, aunque no se confirmó oficialmente.
El Athletic intentó recuperar la ilusión con un estilo de juego más agresivo, pero la falta de cohesión defensiva y la presión alta del Sevilla fueron demasiado. El equipo de Terzic mostró momentos de calidad, pero la falta de experiencia en la zona defensiva se hizo evidente.
El resultado final de 3-1 para el Sevilla selló la victoria en las primeras dos jornadas del campeonato. El Athletic, con la expulsión de Yuri y la derrota, se enfrenta ahora a la tarea de reorganizarse y buscar la remontada en los próximos encuentros.
